Fuente: La crónica de Hoy / Leopoldo Mendívil
LIC. JOSÉ FRANCISCO BLAKE MORA, SECRETARIO DE GOBERNACIÓN:
+Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja Sófocles
Si Alí Babá viviera tenga usted la seguridad de que daría lo que le pidieran para meterse un rato a la dirección general adjunta de Juegos y Sorteos.
Por lo pronto, opera -igual que siempre pero seguramente en magnitudes mayores- como la cueva de los 40 ladrones en que aquel insigne, y antes de ello, pobre campesino sudanés que logró penetrarla y convertirse en el héroe del cuento más leído de Las mil y una Noches.
Por ejemplo, hace tiempo aquí afirmé que Óscar Paredes Arroyo, el aún zar invencible del juego en México, habría pagado 50 millones.., pero de dólares, para que violando flagrantemente la Ley del Servicio Profesional de Carrera, su colaborador Roberto Correa Méndez llegara ahí a hacer cuanto se le pegó la gana a favor de su jefe.., y de unos cuantos más.
Por ejemplo, la empresa que anteayer le comencé a contar, Atracciones y Emociones Vallarta, que cuando en 2005 su primer propietario, Rodrigo Aguirre Vissuett, la vendió al empresario Julio Ordóñez, tenía permisos para operar un hipódromo/galgódromo y cuatro centros de apuestas remotas pero Ordóñez la escaló, primero, a nueve permisos y después la llevó hasta ¡50..!, pero nunca ni Aguirre ni Ordóñez abrieron uno solo de esos sitios autorizados y sin embargo, en diversas ciudades del país operan 26 bajo la marca Atracciones y Emociones Vallarta, como informa el portal de la Secretaría de Gobernación ya antes, claro, de que usted llegara allí. Y de los otros 24 permisos no se sabe su paradero…
El juicio de amparo recién ganado por Ordóñez, confirmó la ilegalidad de esos 26 sitios en operación y así lo reconoció Alí-Roberto Correa Méndez, cuando a pesar de sus pesares debió aceptar la validez del amparo referido e inmediatamente después mandar cerrar esos centros de juego, pero no hizo esto último. ¿Por qué? ¡Ah!, pues mire usted…
Julio Ordóñez opera negocios entre México y Estados Unidos y no imaginó que se tendría oportunidad de volverse casinero hasta que un amigo suyo, Ramón Madero –regiomontano y rama del árbol genealógico de aquél en quien usted está pensando…-, le dijo que Aguirre Vizzuett vendía la empresa que nunca tuvo dinero para desarrollar, y le entró al asunto. La historia rápida es más o menos como sigue:
En julio de 2005 firmaron ante notario público un contrato privado los hermanos Ramón y Rodrigo Madero, con Ordóñez, formando una sociedad anónima denominada Orvan, pero en el mismo instrumento los Madero cedieron sus acciones, de manera que en el mismo acto y ante el mismo notario, Ordóñez y Aguirre Vizzuett firmaron la compraventa de Atracciones y Emociones Vallarta.
Como empleados de Orvan, los Madero quedaron contratados para poner en marcha el negocio con el dinero de su patrón, Ordóñez, iniciando con dos casinos. El primero, denominado Habana, inició operaciones en Monterrey en 2006, pero su dueño nunca recibió las abultadas utilidades prometidas porque sus empleados habrían tenido la buena ocurrencia de vender los productos 10 veces por debajo de los precios de mercado. Y el segundo casino, sencillamente jamás nunca vio la luz del mundo porque los Madero, según la historia contada, se enchaquetaron la lana terminando, así, su relación obrero-patronal en el año 2007…
¿Cómo inició relaciones Ramón Madero con Roberto Correa Méndez y después con el entonces subsecretario de Gobierno Abraham González Uyeda? Parece que los presentó Julio Aspe. Los dos primeros fueron vistos en diversos comederos capitalinos y quizás en esos encuentros surgió la estrategia de realizar, con el apoyo de Adalberto Madero, el entonces alcalde regiomontano -nadie escoge a los parientes, pero uno como Adalberto es un regalo del cielo…- una suerte de venta hormiga de permisos ostentándose como los propietarios de Atracciones y Emociones Vallarta cuyo verdadero dueño ya para entonces había incrementado los permisos a 50 luego de oootra historia que, si quiere, después le cuento.
Y mientras los permisos se volvían casinos en operación y Ordóñez iniciaba la batalla legal, Ramón Madero aceitaba quién sabe cuántas voluntades en la dirección general adjunta bajo la responsabilidad de Correa Méndez, quien ganaba, también, para la causa, la buena disposición del subsecretario González Uyeda, heredero, como anteayer le dije, del famoso revolucionario del mismo nombre, y propietario del rancho donde, algún domingo del año 2004 el entonces gobernador jalisciense Francisco Javier Ramírez Acuña -su antecesor en el cargo, licenciado Blake- lanzó la precandidatura presidencial de Felipe Calderón Hinojosa. ¿Qué notables coincidencias, verdad..?
Los abogados de Órdoñez iniciaron y concluyeron en Torreón, Coahuila, el juicio de Amparo para demandar el reconocimiento de su defenso como propietario de la empresa de juegos en litigio, cosa que, como anteayer le dije, sucedió el 11 de diciembre de 2008, pero Correa Méndez no tuvo más remedio que reconocer hasta el 10 de junio de 2009.
Pero Abraham González y Roberto Correa salieron de Gobernación y los 26 casinos ilegales siguieron y siguen operando sin que la dependencia a su cargo, secretario Blake, se haya despeinado en el trabajo de clausurarlos, y ahí sigue el pleito, ahora con el agregado de una nueva razón social, VH Entretenimiento, presunta propiedad, oootra vez, de Rodrigo Aguirre Vizzuett, con la que Ramón Madero seguiría operando los permisos que un juicio de Amparo reconoció como propiedad de Julio Ordóñez.
Pero éste, señor secretario, sólo es uno de los múltiples casos que integran el templo de Jerusalén que sigue siendo el área de Juegos y Sorteos de la secretaría a su cargo.
La pregunta es obvia:
¿Permitirá usted también que esa inmensa ladronería continúe?
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